En las dicotomías me reducen. Toda vez que encauzan las opciones en variantes de dos, me quedo fuera. Así una vez y otra, mientras vivo de pecho para adentro con la mía: materia gris o corazón. Y lucho para que éste se deje comprender y al fin aquélla sea digna de ternura. Mientras tanto, ¡ay! mientras tanto, no me busquen del lado del que parte pero nunca reparte.
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