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miércoles, 3 de marzo de 2021

Caminaré hasta donde








Caminaré hasta donde

nos permitamos

ir trenzando abrigo.

No me pidáis un paso

por los abismos

del resentimiento.





De Pavesas y Lar.

sábado, 30 de enero de 2021

En estos tiempos de pandemia

 

Un filósofo contemporáneo, argumentador impenitente, al cual se le hacía ver que sus razonamientos, irreprochablemente deducidos, tenían en contra suya la experiencia, puso fin a la discusión con esta simple frase: “la experiencia yerra”; y es que la idea de reglamentar administrativamente la vida se halla más extendida de lo que parece.

 

HENRI BERGSON

 

     En estos tiempos de pandemia se ha puesto de relieve que nuestras concepciones pueden chocar con la realidad y salir milagrosamente indemnes. En otras circunstancias podríamos decir que "bastante desgracia tiene" quien no quiere o no puede aprender. El problema es que ahora constatamos cómo nos afecta a todos el hecho de que un cierto nivel de pensamiento científico y de desarrollo moral no haya sido alcanzado, pese a la alfabetización. Esto nos hace recordar que “la educación es cosa de toda la tribu”.

En esta realidad material y humana hemos de intentar sobrevivir, al menos hasta que, gracias a la investigación y a la medicina, nuestro organismo pueda hacerle frente sin mayores estragos. ¿Qué nos puede ayudar? La prudencia, el conocimiento y el amor. “Ni el amor sin conocimiento, ni el conocimiento sin amor pueden producir una buena vida” escribió Bertrand Russell.

Sin dejarnos atenazar por el miedo, sin que la tristeza consiga vencernos, hay que actuar con cautela ante una situación de peligro real para todos. Nuestras creencias, nuestras opiniones, nuestras concepciones, cumplen funciones de consuelo, de reducción de la angustia ante una realidad incierta y muy dura… Pero nos harán un flaco favor si llegan a negar la realidad o una parte significativa de ella en estas circunstancias. La realidad, errada por nuestra incapacidad para hacerla mejor, no yerra en un aspecto: ser la que es, no la que quisiéramos o la que interpretemos cada cual.

                Conocimiento y ética, queridos amigos. 


El infinito en un junco

 



Anteanoche lo acabé. Un placer. Muestra una pasión por la palabra, que reconocemos, con la frescura de quien contagia su entusiasmo. Sanamente envidio los descubrimientos que Irene comparte y cómo ha logrado hacerlo. Lo he recomendado desde el principio. Felicito a la autora. Esta obra se merece el éxito que ha tenido. Sobran los argumentos. No es fácil conseguir el equilibrio entre el rigor formal, cierta erudición especializada y la comunicación. Irene contagia su pasión porque comunica afectivamente.





martes, 25 de agosto de 2020

Tu abrazo es un armónico



Hay abrazos de alambre
que marcan la ternura
hacia el capricho
de los dedos que oxidan
                                       y seccionan
con un golpe de viento.

Hay abrazos de mar
que desalojan en su retorno arena
bajo los pies.

Tu abrazo es un armónico
                                          su magia
hace vibrar la cuerda
que no pulso;
envuelve en leve roce
de campanas; imprime
el aire que precisa
para seguir nombrando,
para aguantar el resto de las notas.





miércoles, 24 de febrero de 2016

Todo lo que no es arte








Todo lo que no es arte
lleva intentando probar su utilidad
desde que tengo uso
de sinrazón
a través del eco de dictados.
Cuando saltar vallas era pensar espacios.
Cuando los sedentarios faenaban
para arrebatarnos
el futuro.





Ucronía e hilván. El Bardo, Sant Cugat del Vallès, 2009




Fotografía: José Ángel Hernández

lunes, 5 de mayo de 2014

Ya he aprendido todo







A los compañeros que luchan por mantener las enseñanzas relacionadas con la filosofía en Secundaria y Bachillerato. A los alumnos que no sabrán lo que se pierden, por lo que no aprenderán...

sábado, 13 de octubre de 2012



Entré por la ventana
de un vagón de emigrantes.
A través de mi rostro,
los campos, las ciudades.

Los ojos, tan abiertos,
si los aúpas, madre,
¿por qué huyendo veloces
no anhelan apearse?

Atravieso mi rostro
para no despertarte,
con los ojos cansados
de apaciguar el aire.

Saldré por la ventana
de tu rostro, emigrante
por tus ojos -memoria
sobrevolando sangre.



Ucronía e hilván. El Bardo Colección de Poesía. Sant Cugat del Vallès (Barcelona), 2009

lunes, 16 de enero de 2012

Los ojos hilvanan cerebro y corazón,
se desplazan hacia otros ángulos,
                                                      observan,
no buscan lo que esperan,
descubren,
                    se humedecen...
Mas, adiestrados,
                              quisieran no ver.






lunes, 9 de mayo de 2011

Presentación Ucronía e hilván





Bastaría con tirar del hilo transparente.
Pero estamos demasiado ocupados
                                                             en no recordar.
Cada cual construyendo su nada
con el barro de un pequeño olvido:
Todos
           somos otros.

Ucronía e hilván. El Bardo, Sant Cugat del Vallès, 2009




El teixit del temps

José Ángel Hernández Sánchez (Lumbrales, Salamanca, 1964) va obtenir un guardó dos anys consecutius al Premi Santa Perpètua de la Mogoda de Poesia i Contes, el 1996 un accèssit i el 1997 el segon premi. L’any 1997 va aconseguir també un accèssit al Premio de Poesía José María Valverde. Alguns anys després d’haver publicat les obres guanyadores d’aquests certàmens, De las crines de fuego. Con los ojos cerrados (1996) i Esperando la nieve fundida (1997), va editar a Tarragona el que es pot considerar el seu primer gran poemari, Inercia de arena (1999). En aquest llibre ja s’hi contenen les qualitats essencials d’una poesia a la vegada adusta i riquíssima en sonoritats i en ritme, plena en continguts, en significacions i, a la vegada, intensament preocupada per la depuració formal.
Deu anys després de la publicació d’aquell primer llibre de poemes, apareix a la barcelonina col·lecció El Bardo Ucronía e hilván (2009), llibre que, en sentit estricte, en conté dos. El primer, Ucronía, s’obre precedit per un lema, un vers del poeta romanès Paul Celan: andadora del mar crepita la palabra. Caldrà avisar l’atent lector sobre el significat de la paraula ‘ucronia’, que, elaborada a partir de dos vocables grecs, ‘ou’ (‘no’) i ‘cronos’ (‘temps’), persegueix un parentiu amb ‘utopia’, la designació del filòsof Thomas Moro. Si ‘utopia’ és el no lloc, el lloc del que és irrealitzable, del que és impossible, ‘ucronia’ significa etimològicament el temps que no existeix. En l’àmbit estrictament literari, ‘ucronia’ és un subgènere dins de la ciència-ficció o, si més no, de la història-ficció: S’elabora una trama a partir d’un punt en el passat en què un esdeveniment va succeir de manera diferent a com va ocórrer en realitat. Es tracta de fer una especulació històrica: S’elabora una ficció a partir, per exemple, del supòsit que la nostra guerra civil la van guanyar els que la van perdre. Els elements indicats (no l’exemple, evidentment) haurà de tenir-los en compte el lector per navegar cap a l’Ucronía que proposa José Ángel Hernández Sánchez i que avança en tres parts amb títols musicals, “Armónicos”, “Disonantes”, “Pentatónica”.
Sabernos / materia contra el tiempo pot llegir-se a un dels poemes d’Ucronía, i potser és aquest el centre essencial dels versos que avancen perseguint la memòria, creant paisatges, escenes, moments en què temps, imaginació i desitjos s’ajunten per dissoldre allò que a l’home enfonsa i fereix: Cambiar pequeñas cosas / para que nada siga igual.
El segon llibre porta per títol Hilván de humo. Està precedit per un vers d’Antonio Gamoneda: Las preguntas no existen en el idioma de la ocultación: Todo está dirimido. Quatre parts, “Falsos”, “Retales”, “Ojales”, “Jirones”, conformen un poemari en què la complexitat verbal no allunyarà el lector d’allò que el poeta desitja anomenar com a centre absolut de la seva obra: La paraula com a element inaugural i principal, únic capaç de donar llum i d’ocultar, d’atorgar la veritat i de prodigar la mentida: Así como el fuego logra parar el fuego, / la palabra / —aún futuro— / puede acabar con la palabra. / De su hilo de humo / pendemos. El poeta, així, expressa la seva absoluta fe en la paraula poètica: Precisamos / la hebra del verso / que hilvane la vida. En definitiva, Hilván de humo arriba a ser la completa poètica amb la qual José Ángel Hernández desitja mostrar-se.
Ucronía e hilván, a la vegada síntesi i recerca, a la vegada compendi i troballa, serà per al lector la mostra d’una poesia que, partint d’una elaborada construcció formal, musicalitat i imatges, suma d’ecos i cadències, exuberància verbal, ofereix una reflexió sobre l’ésser humà, el seu temps, el seu fat. I proclama que, per damunt de tot, la paraula és i continuarà essent l’eina necessària que l’home posseeix per enfrontar-se al seu destí.

JUAN GONZÁLEZ SOTO, 25 de setembre





                       Foto: El pequeño teatro de los libros -Zaragoza-



Este es un libro esencial que habla del devenir, de “la utopía en el tiempo” como señaló Charles Bernard Renouvier, que se instala en la pregunta eterna ¿qué pasaría o qué hubiese pasado si…?
Una pregunta necesaria: obligación de todo individuo es preguntarse por la verdad de su tiempo para acercarse a las propias verdades, preguntarse también qué hubiera pasado si el mundo no fuera en esencia como creemos que es, si en algunas ocasiones la moneda hubiera caído del otro lado. Y es un libro que también habla de la errancia, de ese caminar sin fin por la vida, pero no por la vida misma, sino por la imagen que tenemos de ella.
La narración del tiempo y de la realidad es una reinterpretación humana y por ello susceptible de ser errónea, idealizada o banal. De eso habla la segunda parte del libro, de un hilo argumental en el que los ojos no ven (ceguera por desconocimiento, por exceso de luz, por falta de perspectiva) y no pueden hacerlo pues carecen de la capacidad necesaria para ello (o deben no ver demasiado para poder sobrevivir): “Cuando los ojos necesitan/ no ver./ Cuando huye el corazón”.
Ucronía e hilván de José Ángel Hernández es una reconstrucción de los hechos y de las esencias, un sendero para entender la existencia a través de la belleza y de lo terrible de la propia vida: una ventana que en apariencia permite la entrada de la luz pero que es la entrada a un vagón de emigrantes. Se plantea lo que el individuo conoce y que reflexiona sobre lo que no conoce. Duro trabajo este, de entender la vida sin todos los datos.

IGNACIO ESCUÍN BORAO


Heraldo de Aragón. Artes & Letras. 15 de abril de 2010


     Magda Guillén recitando poemas de Ucronía e hilván.
          Presentación en Tarragona. Foto: Juan Antonio Hernández



A José Ángel



La paciencia es una virtud considerable que, apenas sirve de nada, si no va unida a una confianza en las capacidades de cada autor en su actividad literaria. Dadas las circunstancias del mundo actual, las posibilidades del éxito o del fracaso de una obra son consecuencia, en general, de factores ajenos a la propia obra y a los méritos del autor. El hecho de publicar poesía, más difícil de lo que parece, es motivo de satisfacción, para los amigos y entusiastas; pero más lo es cuando el lector se encuentra con una obra calibrada por el más severo ejercicio crítico y atemperada por el devenir de los acontecimientos.
Ucronía e hilván de José Ángel Hernández es un libro serio y refinado, colorido y sin edulcorar, reposado y repuesto contra sombras y turbulencias. Es un libro que señala el umbral, que apenas da respiro, aunque no produzca desasosiego, como aquellos textos crepusculares del portugués Pessoa.
Es un libro que desde el centro de la vida, no desde el corazón, desde la turbina que agita el dolor, se va acrecentando y extendiéndose, radial pero sin pausa, hacia los extremos, hacia el límite de la experiencia humana, que no es otro que el de la palabra.
Conocer el universo es la gran y ardua tarea, imposible si no existiere la humildad de confrontarse a sí mismo y tratar de conformar la propia extensión de cada cual, más allá de los signos vacíos, de los guiños diarios al tiempo, gran escultor, y mayor maquillador de conciencias y actitudes. “Nombrar la idea / es disponer de un símbolo/ y sus sombras/ protegen las reglas que lo engendran”.
Porque nos justificamos a todas horas, porque muchas veces ni siquiera sabemos por qué nos justificamos ni por qué actuamos como lo hacemos, sabiendo que la elección entre dos males siempre es otro mal, que no hay mal menor, como no hay palabras menores. Porque la poesía es respiración y caminar, un palpar en la oquedad que va dejando el transcurso del tiempo. La poesía es un vagar y un divagar y un no poder ir más allá de lo que conforma la propia expresión poética, un clima donde vivir y unos sonidos en los que guarecerse en días de tormenta.

FELIPE JUARISTI



sábado, 12 de junio de 2010

JUAN LARREA: NÓMINA DE SILENCIOS



Un artículo sobre el poeta para la revista El Prometeo Moderno:

  http://blocs.xtec.cat/llumina/files/2010/06/el_prometeo_moderno_juan_larrea.pdf 

  
Ya no puede uno perderse lo imposible se torna muy dulcemente inevitable. Versión Celeste. Cátedra, Madrid, 1989