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| Fotografía: José Ángel Hernández |
Adivina cuál es el nuevo. Adivina cuál me han tenido que traer en su lugar y sigue yendo como la seda.
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| Fotografía: José Ángel Hernández |
Este año apenas comeremos unos cuantos tomates del huerto. Toda una temporada preparando la tierra para tan ínfima cosecha... Pienso en los campesinos que dependan de las inclemencias del tiempo para sobrevivir. Escucho: "tendremos que dedicarnos a otra cosa". Comprensible, pero no por ello menos descorazonador. El círculo vicioso se impone. Si los agricultores, los ganaderos, y la gente que vive en el campo tira la toalla, más incendios e inundaciones, más despoblación. Están en su derecho de buscarse otra vida.
A mí la experiencia de estos últimos años me ha servido para comprobar que, con el cambio climático, hay que cambiar de estrategia. Siempre se está aprendiendo de la naturaleza. Lo dramático es verse obligado a abandonar la tierra de tus antepasados, su amor por una forma de vida. No sé qué acabaremos comiendo.
¿Hasta cuándo?
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| Fotografía: José Ángel Hernández |
Una persona no es más culta porque se engalane de exquisiteces o, en su expresión oral utilice a discreción un registro culto y refinado. Al contrario: utilizar con intención excluyente, con afán de distinción un registro del lenguaje, el consumo o la imagen, cualquiera que sea la encapsulación pretendida, es muestra de egotismo. Alguien culto es quien sabe adaptarse a su interlocutor, quien no precisa distingos, Escucha y disfruta, por ejemplo, de la gran variedad de expresiones musicales de la historia de los pueblos, según su estado anímico o lo que propicia el momento. Pese a soportar entornos de gran rudeza, preserva la delicadeza de un cuarteto de cuerda en su mirada, mientras sus dedos prefieren expresarse en los acordes de una acústica. Ahora bien, recordemos que culto viene de cultivar la tierra. Huir del esfuerzo difícilmente nos permitirá acceder a ningún refinamiento.
En la diversidad está el sentido. Hay que trabajarse como se cuida la tierra.
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| Fotografía: José Ángel Hernández |
Todos llevamos un señorito dentro. A partir de la primera situación de poder con consciencia. Mientras no controlemos a ese tirano, siempre sufriremos bajo los caprichitos de la falta de desarrollo moral de los niños pijos consentidos que usurpan el poder con mil estratagemas.
Si no hay fatiga, no hay descanso.
Mientras mi niña urde alguna idea,
más hermosa que mi tosco apaño,
en un instante inauguro mi escaño
a la sombra, donde mi huerto vea.
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| Fotografía: José Ángel Hernández |
Llevamos dos años en los cuales se producen olas de calor anticipadas y las temperaturas alcanzan máximos históricos de media. Las flores de las tomateras no cuajan.
Para el año que viene voy a podar menos los árboles del huerto. No se me ocurre mejor malla de sombreo: sin microplásticos, gratis, con menos trabajo. El cambio climático se resiste y se combate.
La naturaleza es más inteligente que nosotros. Por eso nos sobrevivirá, probablemente.