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| Fotografías: José Ángel Hernández |
Cuando aportas el agua de que dispones, tu constancia y, sin embargo, se secan plantas sin otro motivo que el calor extremo, es momento de parar y replantearse lo que haces.
¿Qué grado de adaptación al cambio pueden asumir tus actuales diseños?
Toca seguir estudiando.
Mi dedicación será cada vez menor. Debo procurar que lo que plante a partir de ahora sea lo más autónomo posible.
Un pequeño bosque de alimentos de secano está en cierne, pero la naturaleza no entiende de prisas. Un porcentaje considerable de arbustos no prospera. Algunos frutales no se adaptan, otros van soportando a duras penas las condiciones extraordinarias de estos últimos años. A pesar de disponer de dos aljibes y tres depósitos, pagué el año pasado una factura de agua de cuya cantidad no quiero acordarme. Esta temporada he reducido el riego automático al mínimo. Los naranjos lo están notando. No hay más remedio.
Constato que hace más el tiempo en la regeneración que mis posibilidades y mi voluntad.
Amig@s, es lo que hay. Seguimos, poquito a poco.

