Cualquier tipo de respuesta habría sido bienvenida, ya fuera fría, acalorada o tibia; pero no recibió ninguna, nada que ratificase su vida o su existencia espiritual.
Después de la próxima guerra europea, la gente me comprenderá.
Su visión profunda vislumbró la crisis mientras otros se calentaban cómodamente las manos ante el agradable fuego de las frases bien construidas.
... y discernió las causas de lo que estaba a punto de suceder: "El prurito nacionalista y el envenenamiento de la sangre gracias al cual, en toda Europa, los pueblos se aíslan unos de otros..."
... y de defensa de una moral basada en intereses partidistas y en los negocios.
