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| Fotografía: José Ángel Hernández |
El control de los gobernantes requiere instituciones eficaces. Cuando una institución democrática se ve constreñida, hay que consolidarla, hay que mejorar su funcionamiento. Si se elimina, se atenta contra su función.
El peligro de la acumulación de poder y las tendencias autoritarias nunca se ha superado con el desprestigio o la supresión de las instituciones democráticas. Los totalitarismos del siglo XX son terribles ejemplos de las consecuencias de estas actitudes políticas, al margen del discurso ideológico que las recubra.
Nunca se renuncia a la libertad impunemente.
