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| Fotografía: José Ángel Hernández |
Agradecer la luz
que llega de tus pasos,
las páginas del cielo,
endechas a tu lado.
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| Fotografía: José Ángel Hernández |
Ahora toca hablar de comprensión lectora. ¿Se ha hecho caso a las reivindicaciones de las maestras?
¿En la transición se completó el trabajo de la institución libre de enseñanza? ¿Se consumó el sueño de la ilustración en algún grado?
En este país se sube medio escalón en un aspecto y se bajan cinco rodando.
Pero aquí se viene llorado.
Así nos luce la calva.
Hoy con tatuajes.
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| Fotografía: José Ángel Hernández |
A Luis Mari Arrieta
Puedo mirar al cielo,
pero ya no es lo mismo.
Hiere su indiferencia.
No comprendo su luz.
Perdió su forma de atraer la vida.
Sin embargo,
la claridad que alienta está en cada vereda
que emprendemos.
La consciencia tritura cada cuento.
No hay nada más real que la memoria.
Se precisa coraje para aceptar que somos
tan fugaces, que hilvanamos ideas
como afectos, que perdemos
a los seres queridos y nos resta
el abrazo de la tierra o del viento
como una mano amiga.
Quedas haciendo falta.
Lo sabías.
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| Fotografías: José Ángel Hernández |
Cuando aportas el agua de que dispones, tu constancia y, sin embargo, se secan plantas sin otro motivo que el calor extremo, es momento de parar y replantearse lo que haces.
¿Qué grado de adaptación al cambio pueden asumir tus actuales diseños?
Toca seguir estudiando.
Mi dedicación será cada vez menor. Debo procurar que lo que plante a partir de ahora sea lo más autónomo posible.
Un pequeño bosque de alimentos de secano está en cierne, pero la naturaleza no entiende de prisas. Un porcentaje considerable de arbustos no prospera. Algunos frutales no se adaptan, otros van soportando a duras penas las condiciones extraordinarias de estos últimos años. A pesar de disponer de dos aljibes y tres depósitos, pagué el año pasado una factura de agua de cuya cantidad no quiero acordarme. Esta temporada he reducido el riego automático al mínimo. Los naranjos lo están notando. No hay más remedio.
Constato que hace más el tiempo en la regeneración que mis posibilidades y mi voluntad.
Amig@s, es lo que hay. Seguimos, poquito a poco.
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| Fotografía: José Ángel Hernández |
Las investigaciones patrocinadas por los militares en la década de 1940 llevaron a pronosticar el calentamiento global y el derretimiento de los casquetes polares; sin embargo, los guardianes del secreto militar lo mantuvieron en silencio y el tema no se discutió amplia y abiertamente. La ciencia climática ha sufrido nuevos tipos de agnotología en los últimos años, ya que los estrategas de la administración Bush han tratado de mantener "abierta" la cuestión del calentamiento global antropogénico. Al igual que las disculpas de la industria tabacalera, los llamamientos para "más investigación" sobre el cambio climático han servido como una eficaz táctica dilatoria: se niega la fuerte evidencia del calentamiento, utilizando la pretensión de una búsqueda de rigor como estrategia para retrasar la acción. Los llamamientos a la precisión pueden jugar a ser una prevaricación.
Agnotología. La producción de la ignorancia. ROBERT N. PROCTOR y LONDA SCHIEBINGER, Ed. Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2022.
Hace un par de años realicé una suelta de crisopas y nesidiocoris que compré en Control Bio. De no coger un higo sano, a cosechar sin problemas. Es un ejemplo.
Entomopatía con Jairo es un canal imprescindible para aprender sobre control biológico.
El próximo inquilino del huerto que intentaré atraer será stethorus punctillum, depredador de la araña roja. En cuanto llega el calor, tomateras, judías, pimientos, etc. se llenan de esta plaga. Cierto que el azufre previene, pero prefiero que la naturaleza se regule por sí misma de una vez por todas.
Lo único que necesito es estudiar. Hay que traer más hinojo del campo y dejar crecer las ortigas, para que sirvan de reservorio.
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| Fotografía: José Ángel Hernández |
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| Fotografía: José Ángel Hernández |
Este año apenas comeremos unos cuantos tomates del huerto. Toda una temporada preparando la tierra para tan ínfima cosecha... Pienso en los campesinos que dependan de las inclemencias del tiempo para sobrevivir. Escucho: "tendremos que dedicarnos a otra cosa". Comprensible, pero no por ello menos descorazonador. El círculo vicioso se impone. Si los agricultores, los ganaderos, y la gente que vive en el campo tira la toalla, más incendios e inundaciones, más despoblación. Están en su derecho de buscarse otra vida.
A mí la experiencia de estos últimos años me ha servido para comprobar que, con el cambio climático, hay que cambiar de estrategia. Siempre se está aprendiendo de la naturaleza. Lo dramático es verse obligado a abandonar la tierra de tus antepasados, su amor por una forma de vida. No sé qué acabaremos comiendo.
¿Hasta cuándo?