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| Fotografía: José Ángel Hernández Escultura de Paco Tito, Úbeda. |
El estado de derecho
necesita una plomada,
el que pueda deshacer
tal entuerto, que lo haga.
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| Fotografía: José Ángel Hernández |
La llamada guerra cultural es instrumentalización castradora y degerativa que idiotiza y somete mediante el puro simulacro. En realidad se trata de la confrontación política e ideológica, es decir, buscar la hegemonía en el plano simbólico, de los valores... En esa beligerancia, en la polarización, en la lucha, cada bando se instala en su discurso cerrado y la palabra se torna arma arrojadiza, perdiendo su sentido. Deja de indagar mediante el diálogo, deja de construir.
Otra acepción de cultura me preocupa: la que no puede servir a ningún tipo de guerra, porque es expresión de vida. El concepto proviene, como es sabido, de "cultivar" o cuidar. Y es cultivo de las facultades humanas. No intenten servirse de ella para otros fines. Aprécienla, defiéndanla, sírvanla.
El crecimiento como seres humanos es condición de posibilidad de una sociedad mejor, y viceversa.
La cultura ha ido sobreviviendo a todos los regímenes, a todos los intentos de mitificación, incluso de exterminio.
Somos como los líquenes que transforman la roca en tierra. Por nuestra lenta existencia puede nacer un árbol de la materia mineral.
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| Fotografías: José Ángel Hernández |
A la sombra de una encina, de un limonero y de un olivo, vuelven a florecer los claveles del aire. Sus hermosos colores destacan junto a los troncos y me sorprenden cada año.
No los cuido. Creo que, al absorber la humedad, tendrán algún efecto beneficioso para los árboles, quizá evitando o moderando plagas. No he contrastado esta deducción, es puramente lógica. En los climas húmedos proliferan más los hongos, la mosca de la fruta, etc., que en los secos.
Me basta con que nos ofrezcan sus flores cada primavera.
La "construcción" de la historia y especialmente de la prehistoria se ve condicionada por las herramientas de que disponemos (pensemos en el actual desarrollo de la genética) y, sobre todo, por la mirada de quien analiza.
Los mitos se van rindiendo, poco a poco, a la ciencia. Al menos en quien busca acercarse a la verdad. No a una verdad absoluta revelada por la fe religiosa, la fe nacional, la fe ideológica...
Quien quiera utilizar mitos para consolarse o para instrumentalizar a otros seres humanos, sepa que se le están acabando los argumentos. Todo depende de que aprovechemos los nuevos instrumentos de aprendizaje para conocer acerca de lo que hablamos, para no engañarnos acerca de quiénes somos.
Gracias.
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| Fotografía: José Ángel Hernández |
La vieja carretilla oxidada acoge ufana las plantas de fresas. Este año, con una dosis de fertilizante ecológico para frutos rojos, algo de humus de lombriz casero y tierra traída del bosque, están ofreciéndonos unos fresones deliciosos.
Hoy, tras las últimas lluvias, he sulfatado con purín de cola de caballo y ortigas, para prevenir la aparición de hongos.
Seguimos, compañer@s.
El título resulta chocante. Seguramente provocará más de una mueca de sonrisa sarcástica. La experiencia en el llamado "mundo laboral", las circunstancias que vivimos en el plano internacional, incluso las teorías económicas dominantes, nos llevan a considerar que ética y economía son términos que difícilmente suelen verse juntos.
¿Por qué será?
Amartya lo deja muy claro.
La economía puede ser útil como ciencia social. Hace falta que la perspectiva de la ciencia tenga en cuenta, precisamente, su función social.
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| Fotografías: José Ángel Hernández |
Desayunas bajo una lluvia de flores diminutas, de las que prescinde el olivo por exceso.
Mientras llega la tormenta, las torcaces beben atisbando a los perros, la tórtola se abstiene, la urraca huye cuando me ve.
Todas aprovechan los nísperos que aún no he recogido por pereza, ya que en casa sólo los como yo.
¡Falta de hambre, papá!
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| Fotografía: José Ángel Hernández |
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| Fotografía: José Ángel Hernández |
Los poetas pueden decir sus verdades, pero pueden mentir y embaucar, como cualquier ser humano. No existe un hilo con los dioses. Es la búsqueda permanente de un lenguaje y la sensibilidad frente a la vida lo que quizá distinga la voz de un poeta, si lo es. ¿Quién lo establece?
Dejemos de mitificar, por favor. Dejemos los profetas a los credos y los líderes a la política.
Vayamos a los versos. El individuo es lo que hace. El poeta es lo que escribe. Hacer con palabras tiene sus riesgos, lo sabían los cínicos. ¿Verdad o señuelo? Sólo el criterio propio puede discernir.
Una vez desnudos los poetas, nos queda la poesía.
¿Dónde?
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| Fotografía: José Ángel Hernández |
[…] Insisto en que la historia no tiene significado. Pero esta afirmación no significa que todo lo que nos queda por hacer sea mirar horrorizados la historia del poder político, o que hayamos de considerarla una broma cruel. En efecto, es posible interpretarla con la vista puesta en aquellos problemas del poder político cuya solución nos parezca necesario intentar en nuestro tiempo. Es posible interpretar la historia del poder político desde el punto de vista de nuestra lucha por la sociedad abierta, por la primacía de la razón, de la justicia, de la libertad, de la igualdad y por el control de la delincuencia internacional. Si bien la historia carece de fines, podemos imponérselos; y, si bien la historia no tiene significado, nosotros podemos darle uno.
KARL R. POPPER. La sociedad abierta y sus enemigos. Ed. Paidós, Barcelona, 2017