Fotografía: José Ángel Hernández A Luis Mari Arrieta Puedo mirar al cielo, pero ya no es lo mismo. Hiere su indiferencia. No comprendo su...
lunes, 16 de enero de 2012
Los ojos hilvanan cerebro y corazón, se desplazan hacia otros ángulos, observan, no buscan lo que esperan, descubren, se humedecen... Mas, adiestrados, quisieran no ver.