La primera luciérnaga que veo este 2026. Debe sentir la primavera.
Las hembras son ápteras (no tienen alas), pero son las que emiten esa preciosa luz que da nombre a la especie en todos los idiomas: pirilampo, ipurtargia, cuca de llum o lluerna... Esa luz atrae a los machos, que vuelan.
Lo explico en el cuento Llumina, cuyas ilustraciones del gran Pere Fort conocen mis alumnos, aunque sigue inédito. Uno no sirve para llamar a las puertas de los editores, para presentarse a premios y esos menesteres.
En la fase larvaria se alimentan de caracoles. Nunca he querido ni he necesitado combatirlos con productos químicos. Si se tiene paciencia, las luciérnagas controlan su número. Éstas se quedan en nuestra casa y aquí se reproducen.
Es una alegría verlas.
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