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domingo, 12 de abril de 2020
Mi silencio es un grito educado
Los niños de una generación que sufrió la posguerra, el hambre (tened presente el hambre Miguel Hernández), el desamparo (la ausencia de seres amados) y sobrevivieron como ellos mismos se dieron a entender, superadas las carencias materiales en muchos casos, pero con las cicatrices emocionales por cerrar, (éstas nunca se cierran), se van sin poder decir adiós, sin poder recibir unos besos de tanto agradecimiento como merecen.
“El mundo está bien hecho”, escribió Jorge Guillén en su poema Beato sillón.
Mi silencio es un grito educado.
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