Comprendo perfectamente el entusiasmo de Daniel. Cuando uno investiga durante años y contrasta en la práctica los resultados de esas investigaciones, no puede menos que sentir una especie de euforia. Porque eso que descubre y constata es de tal envergadura que puede cambiar el futuro. La agricultura regenerativa es una parte fundamental de la solución a problemas acuciantes de la humanidad: el cambio climático, la salud, la alimentación...
Como Daniel, yo también me preguntaba, tras cada hallazgo, cómo era posible que no se hablase de ello, que no se difundieran esos conocimientos científicos de que hoy disponemos. Y sólo encontraba una respuesta: no interesa.
La razón no es suficiente. El conocimiento no es suficiente. La verdad no es suficiente. El entusiasmo de comprobar que hay solución puede transformarse en angustia al comprobar que no se hace todo lo que se podría hacer para evitar las catástrofes humanitarias que se encadenan. En nuestro país, incendios y danas. Sólo los interesados o los fundamentalistas niegan ya el cambio climático.
"Once Hiroshimas por segundo".
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