24/11/12

¿Qué?

El País, 12-11-2012

Linajes





Dos linajes solos hay en el mundo, como decía una agüela mía, que son el tener y el no tener.











Sancho Panza, capítulo XX, segunda parte.

23/11/12

Una gran victoria





LOGRAR ENGAÑAR a los demás es una gran victoria de la propia estupidez.



También las verdades mueren. Ed. Alberdania, Irún, 2004

Sapere aude

Respuesta a la pregunta ¿Qué es la ilustración?

La ilustración consiste en el hecho por el cual el hombre sale de la minoría de edad. Él mismo es culpable de ella. La minoría de edad estriba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la dirección de otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad, cuando la causa de ella no yace en un defecto del entendimiento, sino en la falta de decisión y ánimo para servirse con independencia de él, sin la conducción de otro. ¡Sapere aude! ¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento! He aquí la divisa de la ilustración. La mayoría de los hombres, a pesar de que la naturaleza los ha librado desde tiempo atrás de conducción ajena (naturaliter maiorennes), permanecen con gusto bajo ella a lo largo de la vida, debido a la pereza y la cobardía. Por eso les es muy fácil a los otros erigirse en tutores. ¡Es tan cómodo ser menor de edad! (...)
Después de haber atontado sus reses domesticadas, de modo que estas pacíficas criaturas no osan dar un solo paso fuera de las andaderas en que están metidas, les mostraron el riesgo que las amenaza si intentan marchar solas. Lo cierto es que ese riesgo no es tan grande, pues después de algunas caídas habrían aprendido a caminar; pero los ejemplos de esos accidentes por lo común producen timidez y espanto, y alejan todo ulterior intento de rehacer semejante experiencia. (...)

Sin embargo, para esa ilustración sólo se exige libertad y, por cierto, la más inofensiva de todas las que llevan tal nombre, a saber, la libertad de hacer un uso público de la propia razón, en cualquier dominio. Pero oigo exclamar por doquier: ¡no razones! El oficial dice: ¡no razones, adiéstrate! El financista ¡no razones y paga! El pastor: ¡no razones, ten fe!

21/11/12

No se esfuercen






No se esfuercen, señores. Cuando su credibilidad está bajo mínimos, pueden recurrir a lo de siempre: instrumentalizar algunos sentimientos de la población desviándolos hacia lo que a ustedes les interesa. Sin embargo, los hechos son tozudos. Sus serviles políticas antisociales ya no se pueden maquillar. Disfrácense de defensores de entelequias con patéticos ribetes mesiánicos. La gente sufre directamente sus ataques a los derechos fundamentales. Ustedes saben bien que cada manifestante, cada huelguista, representa y defiende las conquistas que ustedes están pisoteando sin escrúpulos. No hablen en nombre de ningún pueblo. Los pueblos están hablando cada día en la calle contra su gestión y su política.
No se esfuercen, señores. Sus maniobras y señuelos posiblemente les permitirán volver a ocupar unos u otros cargos para seguir defendiendo los intereses que se tornarán más evidentes al día siguiente de sus pírricas victorias.

Hay una realidad que se esfuerzan en ignorar. No lo olviden.























18/11/12

Punto y seguido






La protesta a su llegada a Sol. / DOMINIQUE FAGET (AFP)
El País


Anna Flotats El Público


 

Mr. Tambourine man

16/11/12

15/11/12

Heine



Foto: Toni



Es un libro rojo, pequeño, con lengua de áspid y hojas de higuera agria,


Foto: Toni


su voz es hiriente como una daga perfumada, el río Tin se desliza
entre sus líneas sonriendo sarcásticamente,
los cantos a su amada semejan delicado pergamino donde crascita un cuervo en forma de corazón,
qué alegría para Alemania, para Inglaterra, Italia y París oír el croar de sus pasos, estremecerse de rabia ante sus despiadados pensamientos,
qué amarga alegría leer y releer sus penetrantes palabras sobre nuestro buen loco Quijano, ojalá hubiesen servido para mi paisano Unamuno,


Foto: Toni




pero cada cual nace donde su madre quiere y no es lo mismo la ocupación de Düsseldorf por los franceses que la casa de la Ronda ni la docta Salamanca.





Ojalá pudiera






Ojalá pudiera
besarte los besos
esta primavera…

…que pronto se fuera
la pena que siento
por todas las venas.

Ojalá se fuera
se fuera volando
y nunca volviera.

Ojalá pudiera
besarte los besos
esta primavera…

Arrancar quisiera
de cuajo del pecho
esa pena fiera.

Lo que no daría
por ver en tus ojos
aquella alegría.

Ojalá pudiera
besarte los besos
otra primavera…

Con onzas de carne
y libras de sangre
yo la pagaría…

Ojalá pudiera
besarte los besos
otra primavera…










14/11/12

Vergüenza

El Público

EFE - El Público


10/11/12

14 N





Por los que no serán contabilizados.
Por la inmensa mayoría ética.
Por el presente.
Por la dignidad...

Sabemos que los derechos y las libertades no siempre se pueden ejercer, en demasiadas ocasiones no son reales. Pero, si puedes...



Razones

Decía Schopenhauer: "Cuantas menos razones tiene un hombre para enorgullecerse de sí mismo, más suele enorgullecerse de pertenecer a una nación". "La especie más barata de orgullo es el orgullo nacional. Pues denota en el que adolece de él la falta de cualidades individuales de las que pudiera estar orgulloso, ya que si no, no se aferraría a lo que comparte con tantos millones."

Por otra parte, repare quien quiera en el enorme mérito, la tremenda conquista personal que supone ser traído al mundo en un lugar u otro, así como la lengua en que nos enseñan a hablar nuestras madres.

Da grima comprobar lo sencillo que sigue siendo aún taparse las vergüenzas bajo telas coloreadas, dividir, embaucar…

Mientras a los de arriba, de aquí y de allá, con los de más allá, les siga resultando tan fácil el engaño…

Eppur si muove.

5/11/12

Sermón de ser y no ser



Foto: La Vanguardia





...Ea, ¿qué?: después de todo,
¿es por ventura culpa de los seres mismos
ser lo que son? ¿Acaso ahora saben ellos
lo que hacen? ¿O lo sabes tú, que todavía
enarcas el entrecejo y alzas vanamente
el iracundo puño? Míralos abajo,
de la ventanilla del avión que nos arrastra:
hela ahí la tierra toda ya cuadriculada
de remiendos pardos de barbecho y otros verdes
surcos tan iguales, y por las laderas
árboles al tresbolillo, y carreteras negras
y canales destelleantes que las van cruzando
¡con qué orden y capricho! ¡Cuáles hormiguitas
hacendosas y discretas! ¿Ves?: ni se las oye
ni se las ve siquiera; y hasta tiene gracia
ese polvo luminoso que de sus ciudades
transpira por la noche; y estos ramalazos
de fuego que hacia nuestro trimotor escupen
sus baterías, ¿no son una fiesta breve
de la sombra eterna? Cierto que es verdad que tienen
una condenada naturaleza, si es que puede
llamarse naturaleza a semejante cosa:
a los pechos de la ley los han criado, y ellos
se enredan en las mallas, como leoncillos
nacidos ya en el circo, cuya vida nada
puede ser sino esa su prisión y, dentro de ella,
la intermitente fiebre de debatirse contra
la red inextricable. Así los ves que trazan
linderos en el mapa infinito, y dicen:
“De aquí hasta aquí, doscientas trece hectáreas mías”,
y plantan los mojones y las alambradas,
que al que las tocó le abrasan los alambres mismos;
y apuñalan a la hembra que le dijo: “Tuya
para siempre”, y que una tarde, como pasa, cuando
se transforma el otro en uno, se les fue con otro.
Porque es que lo que atenta contra las fronteras
de su posesión está a los límites atentando
de su definición y abriendo puerta a todos
los vientos de la malsegura noche, en donde
su muerte sienten amanecer: esto es, la muerte
de su ser. Y así, son hombres o mujeres, parias
o capitalistas, justos o perversos, indios
o norteamericanos; porque lo que importa
es ser lo que se es. Por eso se ha inventado
la guerra y las verdades y el Amor y tantos
ministerios laborales; y por eso mienten
y, en consecuencia, matan, y si el caso llega,
se matan ellos mismos, demostrando en vivo
que la vida ya no es nada, sino en todo caso,
del ser materia propia. Y hasta son, por cierto,
tan necios y pedantes que , tras el invento
de la familia, y la nación, y la persona,
y las clases, y las razas, izan todavía
la bandera de la Humanidad y se proclaman
del Hombre defensores y de sus derechos
naturales, y los hombre, irrisoriamente,
se hacen humanistas, como los alemanes
devenían alemanistas, o como oficinistas
los oficinistas, y los leones, si pudieran,
se harían leonistas,o como era Lope
lopista por esencia. Bien, así son ellos;
¿quién va a negarlo? Pero y ¿qué? Aquí ¿a qué viene
todo eso? ¿A quién le importa? ¿Quién lo dice? Eso
que son no era lo que aquí cantar querías,
sino aquellos que parece que puedan asimismo
no ser. Empresa dura y desairada ésta
de cantar lo que no es. Pues ¿quién te paga? ¿Quiénes
van a agradecértelo? Ni escribes sinfonías
para bandas militares ni a los batallones
de trabajadores les compones algún himno
que acompase el ritmo de sus brazos, ni novelas
que lean en el metro, ni sagaces hojas
que expongan a los jóvenes los mecanismos
de la explotación, ni grabas tan siquiera discos
que animen a las parejas en la cama y viertan
el consuelo de la pena de averiguar que acaso
el amor era también producto del consumo
del tiempo libre. Así que entonces, ¿para quiénes?
¿Que fundación, qué suscripción, qué Dios, qué ojos
sonrientes de muchacha, qué palmada amiga
en el lomo va a venir a sustentarte para
seguir desarrollando el tema de la gloria
de no ser? Como no esperes que las ovejas tontas
o los escasos linces que queden por la tierra,
o las estrellas, o los juncos de los ríos,
vayan a pagarte...Pero nada son; pues todo
lo que es lo es el Hombre, y hasta ellos hombre
son a sus manera. Ni tampoco cuentes con que
tú mismo vayas a pagarte la fatiga
de decir las loas a la nada; que tú mismo
tampoco eres diferente de los otros:
eres ellos. Nada ganaré: la cara inversa
del ser no es moneda. Pero todavía,
si premio ya ninguno hubiera, pero al menos
se pudiera...Mas me temo, al roce de estos labios,
que el no ser mismo se convierta en una rosa,
una bandera más que guíe por las calles
batallones enardecidos de la fe en la nada
negativa. Pero, en fin, de todas las maneras,
¿qué vas a hacer? Te han enseñados a hablar: revientas
si no hablas. Y además encima quieren que esta
carnosa boca y estos ojos en que ardía
la miel del sueño, y esta mano de catorce
nudillos, tus rodillas y tobillos y este
dorado cuerpo tenga que morirse un día
cualquiera, por el hecho de que yo me muera,
sin protestar. Pues ea, sigue ya adelante,
sermón el más ingrato que jamás saliera
de boca humana. Lo que si tendrás cuidado
con una cosa : para decir las alabanzas
de aquello que no es nada, no te irás derecho
al bulto, no caerás estúpido en la trampa
de decir la nada misma, sino que astutamente
hablarás un poco de las cosas infinitas
que los seres pueden ser: al ser por su palabra
cogerás, que dice que él, que es uno, al mismo tiempo
es muchos; golpeando infatigablemente
sobre el ser al rojo vivo, irás manifestando
su naturaleza de materia plástica, hasta
que gritarle puedas, devolviéndole su propio
insulto habitual:”La que es una cualquiera
no es nadie”; y de ese modo, sin decir la nada,
que es hacerla ser, habrás colaborado a hacerla
la indecible nada de los seres. Ahí los tienes:
míralos, tan móviles y tan dóciles a toda
querencia, como gusanos verbeneando, prestos
a trocarse a cada paso de gusano en queso,
de queso en gusano al punto, y otra vez en queso
de gusano, y en gusano impenitentemente
de queso; metamorfosis éstas, por supuesto,
meramente nominales: pues lo que llamaban
ámbito ni circunstancias eran asimismo
los circundados, que a su turno circunstantes
eran a la vez. Porque ello es que todo es causa
de todo, y todos uno.