Hoy sé que los acordes iniciales, con ese sonido inconfundible, parten de una guitarra de doce cuerdas.
Esperaba este tema para que mis manos apenas se atreviesen a rozar tu cintura.
Teníamos catorce años.
Hoy sé que los acordes iniciales, con ese sonido inconfundible, parten de una guitarra de doce cuerdas.
Esperaba este tema para que mis manos apenas se atreviesen a rozar tu cintura.
Teníamos catorce años.
![]() |
| Fotografía: José Ángel Hernández |
A mis hijos.
El futuro forma parte de nuestra realidad, en tanto que surge de la conciencia, del transcurso de los ciclos vitales.
Ignoramos las agresiones al futuro por un culto al presente vacuo, desarraigado.
Si esperas el tiempo que permita ser, dejarás de construirte, de verlo, de vivirlo. Cada instante es pasado y es futuro.
Valora el agua, el sol y el fruto que sostienen tu cuerpo. Valora los afectos que sostienen tu ser. Preserva y cultiva la inteligencia que celebra la vida.
Quererse es aprender a querer muy despacio. La magia de la velocidad, simple señuelo.
Los comienzos de los auténticos siempre son difíciles. Buscar la propia voz significa asumir lo que hay y lo que ha habido. Desoír los ecos, rastrear en uno mismo a base de bagaje e intuición. Aventar nuevas briznas de lo atesorado sin desfallecer ante una realidad que ignora lo que está naciendo hasta que lo ve volar.
La historia de esta canción es reveladora.
Para muchos jóvenes de mi generación fue un soplo de brisa fresca.
![]() |
| Fotografía: José Ángel Hernández |
KARL JASPERS. Diario.
Las tendencias antidemocráticas que se observan en la política internacional no son más que el reflejo de esta realidad económica absurda. Tanto si consideramos la extracción de petróleo, de tierras raras, etcétera, como el nuevo reparto de áreas de influencia.
Este ejemplo que nos brinda La Tanina, con el rigor a que nos tiene acostumbrados, sirve perfectamente para mostrar que hay soluciones, que están en nuestra mano, que no necesitamos salvadores, sino conciencia y conocimiento.
Muchísimas gracias, Mireia y Alan.
![]() |
| Fotografía: José Ángel Hernández |
Hoy he terminado una caja nido para herrerillos y carboneros. A ver si se quedan con nosotros. Me encanta verlos de rama en rama. Se confían, se acercan. Aparece uno, al cabo de unas semanas viene con su pareja, después, con sus pequeñines. A partir de ahora podrán establecerse en el huerto. Encontré una tabla junto a un contenedor. No me ha llevado mucho tiempo transformarla. Construir con nuestras propias manos deja una impronta en las cosas. Y en nosotros.
No tengo palabras. En esos momentos es cuando vuelvo a creer en el ser humano.
Gracias...
![]() |
| Fotografía: José Ángel Hernández |
Esos señores que no saben lo que es la democracia, ¿por qué se empecinan en intervenir en la vida política? ¿Su reino no era de otro mundo? Parece que no, que en éste tienen interés.
¿Quién les ha preguntado? ¿O es que también quieren participar en aquello de "que cada uno haga lo que pueda"?
![]() |
| Fotografía: José Ángel Hernández |
¿Sigues escribiendo?
Siempre se está escribiendo cuando se vive de veras, amigo. Con el sol del invierno mediterráneo en su rostro. Con su dubitativo pedaleo que descubre un bosque. Con cada aprendizaje de los hijos.
Siempre se está escribiendo. No moriré con el remordimiento de haber dejado pasar este soplo solo entre los libros. Ellos esperan. Saben que hay prioridades, pero que necesito su silencio.
Amar aporta perspectiva.
![]() |
| Fotografía: José Ángel Hernández |
Esta mañana hemos visitado el Open arms. Pisar ese suelo donde a la angustia más terrible se le concede una tregua; escuchar en acentos muy diversos detalles de vidas salvadas y vidas que no se pudieron salvar, criaturas que se ahogan apenas comienzan a vivir...
Volvemos a casa. La tristeza, que llevaba unos días rondándome, ha calado. Nuestra sociedad presenta síntomas más que preocupantes de aquello que combatiera Arendt. Ver a personas como Oscar Camps y su colectivo supone un alivio. Después de diez años salvando a miles de personas, el fanatismo los pone en el punto de mira de su odio ancestral. Ignoro si en este caso el mal es banal o premeditado, si es fruto del puro egoísmo o de la ignorancia. Afortunadamente, instituciones internacionales han reconocido la defensa de la vida y de los valores humanos que el Open arms viene haciendo día a día.
Ya en casa, observo que los naranjos siguen recuperándose de la sequía.
Acabo un libro. Acompaño a nuestro perro más viejito, que está algo mejor.
Yo también.
![]() |
| Fotografía: José Ángel Hernández |
A veces no hay ni una reseña de poesía en el suplemento semanal de cultura. Los medios tienen la credibilidad que les confieran los lectores con criterio propio. En la biblioteca tengo que preguntar por qué se quita el rótulo a la sección de poesía. En las librerías siguen mermando los escasos estantes dedicados a un género que sobrevive por los intersticios del mercado. Sin embargo, creo que lo más determinante para el presente y el futuro está en aquello que hacemos quienes perseguimos la poesía por sí misma.
La poesía tiene poco que ver con la competición. El tiempo pone a cada autor y cada obra en su sitio. Para que una obra llegue a ser algún día aquilatada, basta con que se haya escrito y se conserve.
Lejos del ruido aún se puede.
![]() |
| Fotografía: José Ángel Hernández |
El trabajo manual aporta perspectiva a nuestros pensamientos. La división del trabajo es inevitable en nuestra sociedad. Pero la separación absoluta de trabajo intelectual y trabajo físico es alienante en ambos sentidos. Convertirse en un apéndice de una máquina o en un animal de carga, no incentiva las facultades propiamente humanas. Limitarse al mundo de las ideas, sin conexión con la vida, nos hace frágiles, dependientes, inútiles en muchos aspectos.
Un niño que aprende a cuidar sus propias lechugas, aunque sea en un balcón, comprenderá que un alimento requiere tiempo, conocimientos, dedicación. Si utiliza un martillo, aprenderá nociones básicas de física, los peligros de esa herramienta, el esfuerzo que cuesta construir algo...
La separación entre ciencias y letras es una necedad. La separación entre trabajo físico y trabajo intelectual, una condena.
![]() |
| Fotografía: José Ángel Hernández |
La realidad nos espera. Una almendra germina y requiere cuidados. Ignora en qué párrafo te quedaste, si podaste los nísperos para que sus frutos vuelvan a ser de un tamaño adecuado, si trasplantaste el laurel y los ciruelos, si trituraste las ramas de morera para el compostaje, si hace tiempo que no coges la guitarra...
Este invierno querías descansar, leer, escribir...
Cuando nada ni nadie te señala las horas, hay que desaprender la obediencia inculcada, priorizar el cuidado de uno mismo y de vínculos que confieren sentido.
Persigues ese punto en que es posible el equilibrio entre la atención demandada y el propio tiempo.
¿O es que falta algo más?
Consuela la belleza que trajiste en forma de un pequeño esqueje.
![]() |
| Fotografía: José Ángel Hernández |
Para aprender a conversar, hay que replantearse qué es una conversación, cómo la afrontamos (situaciones de poder implícitas, fines de la conversación, habilidades necesarias...).
Cuando oigo sin querer presuntas conversaciones a voz en grito en cualquier espacio público, me molesta por todo lo que pone de relieve. Cuando oigo sin querer a unos presuntos tertulianos o famosos voceando o, peor aún, a algunos políticos que nunca escuchan, sino que arrojan discursos preparados en los que cuesta entrever alguna verdad, que rara vez ofrecen argumentos, sino interpretaciones sesgadas y prejuicios, me molesta y me preocupa, por todo lo que significa.
Los conocimientos no nos hacen mejores personas si se conciben de manera meramente instrumental, para lograr "éxito" en objetivos personales, si excluyen valores de convivencia, respeto, colaboración, humanidad. Los conocimientos no nos hacen mejores personas si no hay ética en la educación. Y recordemos que la educación es cosa de toda la tribu: familia, escuela y sociedad.
Algo no va bien.
Antes de que se pusiera de moda la novela gráfica y antes de que se hablara, en general, de memoria histórica.
No encontraba editores en España. Una lectura muy recomendable para paliar la peligrosa amnesia colectiva que se cierne sobre nuestro presente.
Una advertencia: la primera edición total tiene un fallo grave. No es total, pues le falta algún capítulo. La editorial lo ha reconocido y ha sacado la segunda edición corregida.
Gracias, Carlos.
![]() |
| Fotografía: José Ángel Hernández |
- No estudies filología -me aconsejó Reyes Pejenaute, que en paz descanse. La mejor profesora de Lengua Castellana que tuve, una persona increíble. Era inevitable que cuajase una profunda amistad.
- ¿Por qué? -Le pregunté.
- Para que siempre sigas escribiendo. -Respondió.
Se puede enseñar a leer haciendo aborrecer la lectura. Se puede ser doctor sin escribir un verso o sin pasar del primer endecasílabo. Pero también se puede preservar la propia creatividad sin rehuir la academia, como es obvio. Ignoro las razones que motivaban ese consejo, pero intuyo que, en mi caso, no le faltaba razón.
Leer, leer y leer poesía (no sólo acerca de ella). Cultivar el oído (la memorización es de gran ayuda). Pensar. No concibo una poesía que no se fundamente en la contemplación y en la reflexión, que no asuma el pensamiento de su tiempo, siempre en diálogo con el que lo precedió. Comprender. Somos seres sociales. La realidad nos constituye en cierta medida. Los anhelos nos mantienen vivos. Estos son algunos requisitos mínimos que exige la poesía. No se trata de un currículum, ni de superar unas pruebas, ni de acercarse a un grupo que sancione.
La poesía no se alcanza nunca definitivamente. Quien se lo crea, está perdido.
He hablado de algunos requisitos, no de recetas ni de fórmulas, pues sería absurdo. No entraré en los requisitos personales, aunque parece razonable pensar que ciertas capacidades (empatía, sensibilidad, lucidez...) pueden coadyuvar a desarrollar una mirada poética de alcance.
Así pues, quizá debiéramos sugerir algo de lo expuesto a los jóvenes que alegre o tristemente se dispongan a escribir poesía. Hoy es muy fácil hacer público un escrito. Incluso publicar libros, especialmente si tienes seguidores. Quizá por eso se hace más necesario que nunca discernir. No es cuestión de elitismo, sino de criterio. No hay diplomas que acrediten un recorrido. El esfuerzo es permanente.
Ánimo. Se trata de la poesía, no de sucedáneos.