28/10/14

La solución





La solución mentecasta:
añadir más vallas.



De Afuerismos, inédito.

25/10/14

La mirada de Pinilla




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Todos los recuerdos son literarios, invención, recreación y narración de un tiempo que no fue, en un lugar que no existió. Todos los recuerdos son imágenes que empalidecen a la luz de lo real, que, como un río, fluctúa en su propia condición líquida y acuosa. Recordar lo sucedido en el pasado es imaginarlo, porque nada sucedió como lo recordamos ni nada se recuerda como sucedió. Nadie se sumerge dos veces en el río de la realidad, bien para zambullirse y nadar, bien para cruzarlo y llegar a la otra orilla. Lo que fue ya no es ni será. Ni siquiera fue cuando fue. Las orillas son nuevas, como somos nuevos cuando recordamos y vivimos lo recordado. Somos seres confusos y difusos en una orilla neblinosa.
La obra de Ramiro Pinilla, recientemente galardonado con el Premio Euskadi, es un gran monumento dedicado la memoria, no histórica en sentido literal, sino literaria en el sentido histórico. La historia puede ser provisional, como la espera de luz nueva, lluvia nueva, savia nueva, pero la literatura no lo es. Se levanta sobre el barro de la historia y construye un edificio por donde resbalan y caen las gotas de lluvia, la vida vivida y la otra, la que pasó entre sueños y pesadillas, en duermevela.
 ...

 Escribir es mirar y señalar las cosas que suceden o han sucedido, tal y como se ven desde esa falsa atalaya que es la memoria. La mirada de John Ford es una sirena varada en el lecho de un río que se secó y espera la venida de las aguas. La de Pinilla, mirada no única, mirada múltiple y compleja, es como la de una flota que espera en puerto la llegada del huracán, quizá del diluvio.






23/10/14

Fallece Ramiro Pinilla

Emocionado adiós:

FERNANDO ARAMBURU | 23/10/2014


Tenía razón Ramiro. Es una pena morir. Y ahora se ha muerto él y es como si a uno de repente se le cayera un brazo al suelo o se le abriera un hueco en el pecho. Sus 91 años ni justifican ni alivian la pérdida. Nació el mismo año que mi padre, el 23, y los dos, gente curtida y humilde, vivieron parecidas cosas. Tiempos difíciles. La guerra, la posguerra, la clase social de los que viven por sus manos. Mi padre murió en el 2011, con 88 años. También sin enfermedad, ni agonía ni gaitas. Te mueres y santas pascuas. Me quedó Ramiro, en quien desde entonces me complació hallar la sombra de lo paterno.

Ramiro era un vasco apacible que había leído a Faulkner. No le gustaban los habladores. No le gustaban el barroco ni el nacionalismo. Lo suyo era contar historias, dramas de la gente común, de Getxo principalmente. Profesaba la convicción del estilo transparente, de la prosa que no se nota. Pero Ramiro, joder, le decía yo, ¿no pretenderás que todo el mundo escriba como tú? Y se quedaba pensando. Es que es verdad: si no hubiera escritores preciosistas, le decía yo, la sencillez pasaría inadvertida.

Durante largos años me profesó agradecimiento. Por nada. Me cupo la suerte de interceder por él cerca de Tusquets. Justo un pelanas como yo, que ni estirándome habría sido capaz de redactar un renglón de Verdes valles, colinas rojas. Así y todo, siento un pinchazo de gusto cada vez que veo los tres volúmenes de la novela en una librería. Son como un poquito míos. Un poquito nada más. Y le dije una noche en San Sebastián, cenando: Supongo que sabes que este libro está llamado a perdurar, ¿no? Ramiro me miró en silencio, con el gesto con que otros mirarían a un vendedor de galaxias.

No le han dado el Cervantes. No será porque algunos no lo hubiéramos pedido públicamente. A él le daba igual. No, porque te lo mereces. Y al decírselo volvía a ver en mí al vendedor de galaxias; él que llevaba mucho más tiempo que yo en la Tierra y sabía, porque sabía, porque era un sabio con su retranca, su boina, su huerta y su estoicismo, cómo funciona el corazón de los hombres.

Adiós, Ramiro. Adiós, amigo. Y gracias. ¿Por qué? Joder, por tus libros, por tu conversación, por ti mismo. ¿Qué preguntas tienes?

Entrevista para El Cultural (fragmentos)

FRANCISCO JAVIER IRAZOKI | 13/05/2011 |


Desde que en 1960 ganó el Premio Nadal y el Premio de la Crítica con la novela Las ciegas hormigas, los lectores más exigentes esperaban nuevos libros de Ramiro Pinilla (Bilbao, 1923). Pero, decepcionado por la industria editorial de la época, durante décadas se mantuvo recluido en la provincia. Hasta que reapareció en el siglo XXI. Su novela Verdes valles, colinas rojas, dividida en tres partes y galardonada con el Premio Nacional de la Crítica y el Nacional de Narrativa en 2006, es sin duda una de las obras mayores de la literatura española. Esta frase sólo puede asustar a los militantes de la envidia y a quienes desconocen la imaginación poderosa del autor. Es imposible encontrar un fragmento decorativo o superfluo en las 2.200 páginas del conjunto. El talento de Ramiro Pinilla incluye la objetividad en los retratos políticos. Porque huye de los maniqueísmos como de los lugares comunes y supercherías.

 - A menudo se habla de su identificación con la literatura de William Faulkner. Ha explicado que durante años, antes de empezar la tarea de escribir, necesitaba leer un pasaje de Faulkner y retener su música. ¿Cómo fue esa fascinación y cuándo se liberó de ella?
- Me fascinó lo que latía bajo aquel lenguaje casi críptico. Faulkner lo podía haber evitado, pues lo de abajo no necesitaba de tantas llaves. Era un gran cabroncete. Sin embargo, en un tiempo necesité de esa maldita música para escribir. Luego vino Gabriel García Márquez. Mi agradecimiento a ambos. Supongo que hoy camino solo.

¿Cómo recuerda la llegada de los inmigrantes para trabajar en Altos Hornos de Vizcaya y otras industrias vascas? A su juicio, ¿qué trato se les dio?
- Malo. El nacionalismo los llamó, despectivamente, maketos. Sin embargo, sobre explotados mineros e industriales se levantó la riqueza vasca. Todavía son los grandes silenciados.
 

http://www.elcultural.es/revista/letras/Ramiro-Pinilla/29180




21/10/14

Otra fraternidad







Mientras aparentan sostenerse, unos sobre el toro y otros sobre el burro, seguiremos a pie. La soledad no asusta sino a quien se teme a sí mismo, a quien teme el abrazo de otra fraternidad más allá de su valle.



18/10/14

Hacer de la mirada el filo exacto




Hacer de la mirada el filo exacto,
atravesar el agua corrompida,
en el envés de la sombra deletrear
el rostro ardido de sed antigua.



La poesía es poderosa e insignificante



Cuántas utopías derrumbadas. Eso te abrió los ojos. Agradécelo.


http://cultura.elpais.com/cultura/2014/10/17/actualidad/1413573809_240688.html 

14/10/14

Ficcionari, poema







no

         podem grapar les ales
d’un vent a la terra, com no
ens és dat refer la pols
de la papallona als dits aquells.
La paraula flor no tradueix
un bri de la bellesa
intraduïble de la flor.
La paraula rosa no és la rosa,
però en el cor de ficció d’un poema
no la collirem sense el risc
d’una ferida certa.

Josep Civit i Mateu. Ficcionari, Ed. Fonoll. Juneda, 2014

12/10/14

Del derecho al ateísmo



Existe un instrumento formidable para medir la barbarie y el progreso, y es la intolerancia al ateísmo. Nuestros maestros pensadores toleran lo que les resulta familiar y defienden los derechos, por ejemplo el derecho de prensa, pero únicamente cuando lo que se está defendiendo es su propia concepción del mundo. Por el contrario, si se trata de tolerar, ni hablemos de lo intolerable sino simplemente de una visión alternativa a la de ellos, entonces los tolerantes de papel sacan la artillería pesada.

Lo mismo ocurre con el ateísmo, bastante poco generalizado si se tiene en cuenta la enorme cantidad de gente que cree en cualquier pavada: el Dios judío que abre el mar en dos para dejar pasar a su pueblo, el Jesús cristiano que camina sobre las aguas o resucita tres días después de su muerte, Mahoma que no sabe escribir pero transcribe escrupulosamente los versículos del Corán, como también las profecías del Dalai Lama sobre la reencarnación de perros y gatos y las extravagancias raelianas sobre la salvación a través de clones asistidos por platos voladores, son todas ofensas a la razón razonable y razonante...

Si a uno se le ocurriera sonreír y afirmar alegremente que no cree en dioses que desafían de este modo las leyes de la naturaleza, enseguida lo cubrirían de epítetos infamantes. ¿Te burlas del Dios de los judíos? Antisemitismo. Muy rápido te empezarán a comparar con Hitler. ¿Te ríes del Dios de los cristianos? Blasfemia. Rápidamente serás considerado el anticristo, el diablo, Satanás. ¿Dudas del Dios de los musulmanes? Islamofobia. Serás inmediatamente colocado a la extrema derecha de Le Pen. Y la letanía va en aumento: sacrilegio, injuria, ofensa, y aunque defiendas las libertades de pensamiento y expresión, ¡te terminarán colocando en el campo de los intolerantes alérgicos a la democracia!

Reivindico el derecho a no creer en las fábulas y, sobre todo, el derecho a poder expresarme sin ser tomado por alguien que desprecia, insulta, ultraja, ataca, ofende o provoca. El derecho al ateísmo es un barómetro de la auténtica democracia: desconfíen de aquellos que profieren insultos cuando uno se ríe de las chiquilinadas de la razón poco razonable, están hechos de la misma madera que los Savonarola o Fouquier-Tinville.


Filosofar como un perro. Capital Intelectual, 2013

11/10/14

Encuesta

El País, 7-10-2014

10/10/14

Martinho Costa en Tarragona

A Apanha da Azeitona - Intervenção no Porto de Tarragona



Gracias a uno de esos sueños que se hacen realidad, gracias a los compañeros de la Galería Silvestre, tenemos el privilegio de acercarnos a este artista portugués.

 
Unnecessary Repetition of Meaning
Galeria Silvestre até 13 Novembro 2014

8/10/14

The trap we fell

6/10/14

Discurso Premio Liber 2014



"Estamos viviendo una época de terribles simplificaciones, de abismos civiles abiertos por el sectarismo y el oportunismo político. A mí me gustaría vindicar la realidad de tantos entrecruzamientos literarios y editoriales como una prueba de que ha habido y hay mucho más que la crudeza del enfrentamiento obligatorio, que las mitologías tan seductoras pero tan dañinas de la opresión y el victimismo. En tiempos de simplezas, la literatura es una afirmación de la complejidad. La literatura resalta lo singular y al mismo tiempo lo vuelve universal haciéndolo inteligibles. En la literatura, como en la vida real, las identidades son porosas y cambiantes. La literatura celebra las voces individuales frente a los clamores colecitvos, la irreverencia y la sátira contra las solemnidades oficiales, el matiz y lo sugerido frente a las proclamas rotundas: los tonos intermedios que no son ni el blanco ni el negro.
Los libros le ayudan a uno a descubrirse distinto a los que tiene alrededor y parecen los suyos y semejante a los designados como extraños."

http://antoniomuñozmolina.es/2014/10/discurso-premio-liber-2014/