28/12/12

¿El debate?




-¿Y tú qué opinas?
-¿De qué?
-¿De qué va a ser?
-Pues no sé.
-Del debate.
-¿Cuál?
-¿Cuál va a ser? El que hay aquí y ahora.
-Ah, ya.
-¿Qué piensas?
- Pues que ahora, aquí y allá, ese no es “el debate”. Quizá aún ignoramos contra qué nos debatimos mientras nos birlan los debates fundamentales.
-Claro. ¡Como tú has venido de fuera!
-Por supuesto. Homo sapiens, más o menos descolorido, pero sapiens.








Podemos suponer que nuestra especie, Homo sapiens, se originó en algún lugar de África hace alrededor de 150.000 años. Especies más arcaicas parecen haber continuado durante un tiempo. La especie se expandió relativamente lento, llegando a Australia hace 40.000 años. En Europa, la especie parece haber entrado más lentamente, entre 40.000 y 35.000 años, por España y por el este.

26/12/12

Landays









En la comunidad pashtún, guerrera por antonomasia, regida por los valores masculinos y con una ley basada en el código del honor, la mujer vive en condiciones extremadamente duras: se ocupa del rebaño, prepara la harina, cuece el pan, hila la lana, cose la ropa, pone a secar las pieles de los animales, riega los campos, transporta
en la cabeza enormes y pesados recipientes, mientras los hombres van a la mezquita o se sientan en la plaza del pueblo a hablar de la guerra. Pero ella nunca se lamenta, raramente menciona sus «dedos de terciopelo» con los que recoge espigas o el peso del cántaro que apenas soporta su espalda. Sufre sobre todo del aspecto moral de su servidumbre. Acogida con tristeza desde la cuna —el padre toma como duelo el nacimiento de una niña que será sólo moneda de cambio entre las familias del clan sin que nunca se le consulte— es humillada hasta el punto de que ni su marido se digna comer con ella.
Siendo, en general, analfabetas, estas mujeres polarizaron, en su sociedad, el arte de la poesía, cuando todavía podían cantar al ir a por agua a la fuente y en las fiestas, mientras el hombre se dedicaba exclusivamente a prepararse para la lucha. Sus versos son gritos del corazón, destellantes como relámpagos, que dejan ver un rostro rebelde y orgulloso.

En la comunidad afgana, el amor de la mujer es una falta grave castigada con la muerte. A las indisciplinadas se las mata fríamente. Las masacres de las amantes llevan una cola de venganzas de clanes interminables.
Pero ellas no renuncian al amor secreto —que representa la libertad—, al contrario, ni un solo «landay» habla del amor conyugal, la fidelidad se reserva siempre para el amante. Así sus versos son gritos perpetuos de separación, y al marido impuesto
—generalmente un viejo o un niño— lo llaman «el pequeño horrible» y es con frecuencia tratado con chanza...
Estos acentos, en el juego del amor, son verdaderas provocaciones. Pero ¿qué representan, en realidad, los landays respecto a los códigos de la sociedad viril? Con frecuencia un estallido de risa. Mediante ellos, sus autoras escapan al hombre que las ve como propiedad, llevando a las consecuencias extremas su propia actitud…

Tampoco la terrible ley impuesta por los talibanes acabó con esas voces profundas y airadas, aunque estuvieran ocultas. Y es así porque, acaso sin saberlo, claman por una profunda verdad: la autonomía vinculada al amor. Y esa fuerza del amor no puede sino acabar triunfando.
Su triunfo, como los landays, estará por encima de religiones y fanatismos. Sin duda estas mujeres, detrás de sus burkas, intuyen que en el mundo violento y agónico que nos toca vivir, esta es la única arma que está al alcance de todos.




Clara Janés en





Tómame primero entre tus brazos, estréchame,
solamente después podrás anudarte a mis muslos de terciopelo.




Ven que te acaricie, que te abrace,
soy la brisa nocturna que morirá antes del alba.




¡Oh, primavera! Los granados están en flor.
De mi jardín guardaré para mi amado lejano
las granadas de mis senos.




Tú estabas oculto detrás de la puerta,
yo me frotaba los senos desnudos,
y tú me entreviste.




Si no sabías amar,
¿por qué has despertado mi corazón dormido?















23/12/12

Pere Fort







 


Cuadro de Pere Fort para el libro José Antonio Labordeta: creación, compromiso, memoria. Coedición de Rolde y SGAE, con la colaboración del Gobierno de Aragón. Coordinador Javier Aguirre Santos. (Zaragoza, 2008)








Briznas




Qué puede la poesía sino recordarnos que estamos hechos de palabras, es decir, de ligeros signos sombríos que a nada se asemejan. O que abrigamos un pueblo de hormigas que incluso durante la noche transportan sus briznas a través de nuestro sueño...




21/12/12

Identidad




Lo que hace que yo sea yo, y no otro, es ese estar en las lindes de dos países, de dos o tres idiomas, de varias tradiciones culturales. Es eso lo que justamente define mi identidad.



AMIN MAALOUF (1999) Identidades asesinas. Alianza. Madrid.

18/12/12

Vent





Davant d’una bandera,
si jo fos cop de vent,
sempre m’aturaria
molt religiosament.

16/12/12

Cartas y flores

15/12/12

Take this waltz

14/12/12

Atados




Cada progreso de la civilización ha renovado, junto con el dominio, también la perspectiva hacia su mitigación. Pero mientras la historia real se halla entretejida de sufrimientos reales, que en modo alguno disminuyen proporcionalmente con el aumento de los medios para abolirlos, la realización de esa perspectiva depende del concepto. Pues éste no se limita sólo a distanciar, en cuanto ciencia, a los hombres de la naturaleza, sino que además, en cuanto autorreflexión del pensamiento que en la forma de la ciencia permanece atado a la ciega tendencia económica, permite medir la distancia que eterniza la injusticia.




Dialéctica de la Ilustración. Max Horkheimer y Theodor W. Adorno Ed. Trotta, Madrid, 1994

12/12/12

Desentrañar



10/12/12

Escombros


Publicadas en El País

9/12/12

Ética







Después de extraerla de antiguas frases, he puesto a orear la palabra ética. En mi juventud prometí darle un uso secreto. Sobre todo porque la escuché pronunciada por hombres cuya deficiente seriedad se reflejaba en su escaso sentido del humor. Fueron los años en que tuve la suerte de relacionarme con una joven parisina que viajó a las ciudades vascas para escribir su tesis doctoral de Geopolítica. Ella veía la rapidez con que mis paisanos desenfudaban las nociones morales y, persona libre, dijo: “En ninguno de los lugares que conozco se habla tanto de ética y se practica menos lo que la palabra significa”. Por supuesto que el vocablo tiene un hermano francés -éthique- con idéntico carácter que la voz española, pero duerme mucho en los diccionarios, bajo telarañas de cautela. Bien empleado, no sirve de coletilla retórica, sino para el compromiso personal. Implica una apuesta sin público. A cualquier adolescente se le avisa en las escuelas de que Billy el Niño y otros pendencieros jugaban con materiales menos inflamables que ese concepto. Esta precaución repercute en la mayor parte de la literatura francesa contemporánea. Tras las declaraciones a menudo ruidosas de Jean-Paul Sartre o las páginas ponderadas de Albert Camus, ha surgido una generación de intelectuales con moral prudente. Michel Houellebecq lidera el exiguo grupo que todavía escoge las estridencias y desmesuras. También los cantautores y roqueros actuales aprenden de los tonos distantes e ironía maestra de Georges Brassens. Probablemente atinen. Sigo pensando que las expresiones de mejor contenido deberíamos plasmarlas con la aplicación silenciosa, lejos de la exhibición y sus comercios.

Publicado el 07/12/2012 en El Cultural






7/12/12

Sobre la Ilustración







No se si algún día alcanzaremos el estado de madurez. Muchas cosas en nuestra experiencia nos convencen de que el evento histórico de la Aufklärung no nos ha llevado a ese estado y de que aún no lo alcanzamos. Sin embargo, me parece que se puede asignar un sentido a la interrogación crítica sobre el presente y sobre nosotros-mismos que Kant ha formulado al reflexionar sobre la Aufklärung. Me parece que esa misma interrogación es una manera de filosofar que no ha dejado de aparecer, con su importancia y su efectividad, durante los dos últimos siglos. Hay que considerar a la ontología crítica de nosotros mismos, no ciertamente como una teoría, como una doctrina, ni siquiera como un cuerpo permanente de un saber que se acumula; hay que concebirla como una actitud, como un ethos, como una vida filosófica en la que la crítica de lo que somos es, simultáneamente, un análisis histórico de los límites que nos son impuestos y un experimento de la posibilidad de rebasar esos mismos límites.


Esta actitud filosófica debe traducirse en un trabajo realizado en indagaciones diversas. Ellas tienen su coherencia metodológica en el estudio, tanto arqueológico como genealógico, de las prácticas enfocadas, simultáneamente, como un tipo tecnológico de racionalidad y como un juego estratégico de las libertades. Ellas tienen su coherencia teórica en la definición de las formas históricamente singulares en las que han sido problematizadas las generalidades de nuestras relaciones con las cosas, con los otros y con nosotros mismos. Ellas tienen su coherencia práctica en el cuidado puesto en someter la reflexión histórico-crítica a la prueba de prácticas concretas. No se si hay que decir, hoy día, que el trabajo crítico implica aún la fe en la Ilustración; por mi parte, pienso que necesita, siempre, el trabajo sobre nuestros límites, es decir, una paciente labor que de forma a la impaciencia por la libertad.



1/12/12

Pecios de sueño








Pecios de sueño, cuñas,
encajadas en ninguna parte:
quedamos tal somos.