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| Fotografía: María José Valdivia |
"Cuando al dejar una piedra, suena bien, casi nunca es preciso moverla", dice Miquel, que nos está enseñando.
María José responde con un verso:
"Hay que escuchar a las piedras".
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| Fotografía: María José Valdivia |
Tan necesaria como la resistencia íntima (Josep Maria Esquirol), la resistencia pública permite compartir sentimientos y actitudes que nos unen a cualquier ser humano.
En tiempos de confusión y angustia, se torna imprescindible el coraje de quienes expresan su inconformidad con las dinámicas dominantes de deshumanización y de aislamiento, de ignominia y crueldad en casos extremos. Superar el sentimiento de impotencia frente a tanta barbarie sólo es posible hilvanando los resquicios de humanidad que naufragan sin apoyo, concretando pasos, hombro con hombro, en defensa de la vida.
Una mañana de compras por varios mercados. Tres vehículos no han querido ver el mío y me han obligado a detenerme para evitar una colisión. Tedio e indignación.
Afortunadamente iba escuchando a Carlos García Gual. Epicuro serena el ánimo. No en vano, cuando me ve un poco nervioso, mi querida María José me dice:
"Ya estás necesitando la epicural."
Ciertamente. No es preciso preguntarse el porqué de ese ensañamiento con Epicuro a lo largo de la historia. Nunca ha interesado a ciertos sectores que aprendamos a vivir felices.
Ahora están de moda algunos aspectos de los estoicos, interpretados desde esferas influyentes (que poco entienden de lo esencial).
Disfrutad, amigos. No pudieron silenciar a los más importantes. Toda su inquina no pudo con el amor a la vida.
tan solo de paciencia,
incluso la palabra
lleva germen de guerra.