![]() |
| Fotografía: José Ángel Hernández |
Solsticio lluvioso. Canciones que nos ofreció el tiempo. El cuerpo se hace al frío. Surge una inquietud:
¿Por qué el progreso no escuchó a los ancianos de los pueblos a los que condenaba? ¿Por qué el progreso no escuchó a los ancianos y a los excluidos de las propias sociedades dominantes? ¿Por qué el progreso no atendió a las señales de la naturaleza? ¿Por qué el progreso ignoró lo mejor de cada cultura humana?
¿Por qué se le llamó progreso a tanta sinrazón sorda y ciega?
¿Estaremos a tiempo aún de escuchar y de aprender?
Desde hace años me he propuesto sucesivas inmersiones en autores cuyos libros se han relegado a los almacenes de las bibliotecas, que la academia dejó de lado (algunos remanecen inevitablemente por su vigencia), cuya verdad seguirá llamando a nuestra puerta mientras corremos tras el humo que nos ponen ante los belfos, espoleados entre luces artificiales. A ver quién pone más en estas fiestas.
Jóvenes, no me escuchéis.

No hay comentarios:
Publicar un comentario