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| Fotografía: José Ángel Hernández |
Contra la nieve
tus pétalos se abren.
No tienes miedo.
Sólo hay algo que hipnotiza como el fuego, como ver caer la nieve al abrigo de un techo. Algo atávico que nos fue definiendo: lo buscan la palabra, la música, la forma, el gesto, la caricia...
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| Fotografía: José Ángel Hernández |
Solsticio lluvioso. Canciones que nos ofreció el tiempo. El cuerpo se hace al frío. Surge una inquietud:
¿Por qué el progreso no escuchó a los ancianos de los pueblos a los que condenaba? ¿Por qué el progreso no escuchó a los ancianos y a los excluidos de las propias sociedades dominantes? ¿Por qué el progreso no atendió a las señales de la naturaleza? ¿Por qué el progreso ignoró lo mejor de cada cultura humana?
¿Por qué se le llamó progreso a tanta sinrazón sorda y ciega?
¿Estaremos a tiempo aún de escuchar y de aprender?
Desde hace años me he propuesto sucesivas inmersiones en autores cuyos libros se han relegado a los almacenes de las bibliotecas, que la academia dejó de lado (algunos remanecen inevitablemente por su vigencia), cuya verdad seguirá llamando a nuestra puerta mientras corremos tras el humo que nos ponen ante los belfos, espoleados entre luces artificiales. A ver quién pone más en estas fiestas.
Jóvenes, no me escuchéis.
Hoy sé que los acordes iniciales, con ese sonido inconfundible, parten de una guitarra de doce cuerdas.
Esperaba este tema para que mis manos apenas se atreviesen a rozar tu cintura.
Teníamos catorce años.
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| Fotografía: José Ángel Hernández |
A mis hijos.
El futuro forma parte de nuestra realidad, en tanto que surge de la conciencia, del transcurso de los ciclos vitales.
Ignoramos las agresiones al futuro por un culto al presente vacuo, desarraigado.
Si esperas el tiempo que permita ser, dejarás de construirte, de verlo, de vivirlo. Cada instante es pasado y es futuro.
Valora el agua, el sol y el fruto que sostienen tu cuerpo. Valora los afectos que sostienen tu ser. Preserva y cultiva la inteligencia que celebra la vida.
Quererse es aprender a querer muy despacio. La magia de la velocidad, simple señuelo.
Los comienzos de los auténticos siempre son difíciles. Buscar la propia voz significa asumir lo que hay y lo que ha habido. Desoír los ecos, rastrear en uno mismo a base de bagaje e intuición. Aventar nuevas briznas de lo atesorado sin desfallecer ante una realidad que ignora lo que está naciendo hasta que lo ve volar.
La historia de esta canción es reveladora.
Para muchos jóvenes de mi generación fue un soplo de brisa fresca.
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| Fotografía: José Ángel Hernández |
KARL JASPERS. Diario.
Las tendencias antidemocráticas que se observan en la política internacional no son más que el reflejo de esta realidad económica absurda. Tanto si consideramos la extracción de petróleo, de tierras raras, etcétera, como el nuevo reparto de áreas de influencia.
Este ejemplo que nos brinda La Tanina, con el rigor a que nos tiene acostumbrados, sirve perfectamente para mostrar que hay soluciones, que están en nuestra mano, que no necesitamos salvadores, sino conciencia y conocimiento.
Muchísimas gracias, Mireia y Alan.
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| Fotografía: José Ángel Hernández |
Hoy he terminado una caja nido para herrerillos y carboneros. A ver si se quedan con nosotros. Me encanta verlos de rama en rama. Se confían, se acercan. Aparece uno, al cabo de unas semanas viene con su pareja, después, con sus pequeñines. A partir de ahora podrán establecerse en el huerto. Encontré una tabla junto a un contenedor. No me ha llevado mucho tiempo transformarla. Construir con nuestras propias manos deja una impronta en las cosas. Y en nosotros.
No tengo palabras. En esos momentos es cuando vuelvo a creer en el ser humano.
Gracias...
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| Fotografía: José Ángel Hernández |
Esos señores que no saben lo que es la democracia, ¿por qué se empecinan en intervenir en la vida política? ¿Su reino no era de otro mundo? Parece que no, que en éste tienen interés.
¿Quién les ha preguntado? ¿O es que también quieren participar en aquello de "que cada uno haga lo que pueda"?
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| Fotografía: José Ángel Hernández |
¿Sigues escribiendo?
Siempre se está escribiendo cuando se vive de veras, amigo. Con el sol del invierno mediterráneo en su rostro. Con su dubitativo pedaleo que descubre un bosque. Con cada aprendizaje de los hijos.
Siempre se está escribiendo. No moriré con el remordimiento de haber dejado pasar este soplo solo entre los libros. Ellos esperan. Saben que hay prioridades, pero que necesito su silencio.
Amar aporta perspectiva.

Fotografía: José Ángel Hernández
Todo esto era bastante real porque ocurrió en el espacio público; no había nada secreto o misterioso acerca de ello. Y aun así no era en absoluto visible a todos y además no era nada fácil percibirlo; porque hasta el momento mismo en que la catástrofe se echó encima de todo y de todos, permaneció encubierta, no por las realidades, sino por la gran eficiencia del discurso y el lenguaje ambiguo de casi todos los representantes oficiales, quienes continuamente y en muchas variaciones ingeniosas hacían desaparecer con sus explicaciones los hechos desagradables y la legítima preocupación.
(del prefacio)
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| Fotografía: José Ángel Hernández |
Esta mañana hemos visitado el Open arms. Pisar ese suelo donde a la angustia más terrible se le concede una tregua; escuchar en acentos muy diversos detalles de vidas salvadas y vidas que no se pudieron salvar, criaturas que se ahogan apenas comienzan a vivir...
Volvemos a casa. La tristeza, que llevaba unos días rondándome, ha calado. Nuestra sociedad presenta síntomas más que preocupantes de aquello que combatiera Arendt. Ver a personas como Oscar Camps y su colectivo supone un alivio. Después de diez años salvando a miles de personas, el fanatismo los pone en el punto de mira de su odio ancestral. Ignoro si en este caso el mal es banal o premeditado, si es fruto del puro egoísmo o de la ignorancia. Afortunadamente, instituciones internacionales han reconocido la defensa de la vida y de los valores humanos que el Open arms viene haciendo día a día.
Ya en casa, observo que los naranjos siguen recuperándose de la sequía.
Acabo un libro. Acompaño a nuestro perro más viejito, que está algo mejor.
Yo también.
Quizás su mayor delito no fue desviarse de la ortodoxia judía, sino de toda ortodoxia. Spinoza se atrevió a opinar conforme a su criterio, sin someterse a las directrices de ninguna tradición o institución. (...) Una voz que solo obedece al juicio propio suscita la enemistad de la mayoría. El ser humano es gregario y no soporta que alguien se aparte del rebaño, quizás porque evidencia que pensar es un ejercicio solitario y arriesgado. Abandonar el rebaño significa abandonar las certezas avaladas por la costumbre o la autoridad (...)
Spinoza cuestionó la existencia de un Dios personal en una Europa ensangrentada por las guerras de religión; elogió la alegría, el optimismo, en un período dominado por el pesimismo y el desengaño; escarneció el miedo a la muerte y atribuyó el mal a una comprensión deficiente de la vida; exaltó la democracia en una época de absolutismos. Demasiada clarividencia para una sociedad ofuscada por el fanatismo político, la idolatría religiosa y el menosprecio del ser humano. Spinoza nos indica que cada individuo debe cargar sobre sus espaldas las perplejidades inherentes a nuestra condición de seres racionales. Y cada uno debe hallar las respuestas que aplaquen su inquietud. Suscribir ciegamente las opiniones formuladas por otros menoscaba nuestra dignidad.
RAFAEL NARBONA. Maestros de la felicidad, Roca editorial, Barcelona, 2024.