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| Fotografía: José Ángel Hernández |
Los poetas pueden decir sus verdades, pero pueden mentir y embaucar, como cualquier ser humano. No existe un hilo con los dioses. Es la búsqueda permanente de un lenguaje y la sensibilidad frente a la vida lo que quizá distinga la voz de un poeta, si lo es. ¿Quién lo establece?
Dejemos de mitificar, por favor. Dejemos los profetas a los credos y los líderes a la política.
Vayamos a los versos. El individuo es lo que hace. El poeta es lo que escribe. Hacer con palabras tiene sus riesgos, lo sabían los cínicos. ¿Verdad o señuelo? Sólo el criterio propio puede discernir.
Una vez desnudos los poetas, nos queda la poesía.
¿Dónde?
Mientras cada uno piensa, comparto las flores del membrillero que plantó mi padre de un esqueje.

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