Hoy sé que los acordes iniciales, con ese sonido inconfundible, parten de una guitarra de doce cuerdas.
Esperaba este tema para que mis manos apenas se atreviesen a rozar tu cintura.
Teníamos catorce años.
Hoy sé que los acordes iniciales, con ese sonido inconfundible, parten de una guitarra de doce cuerdas.
Esperaba este tema para que mis manos apenas se atreviesen a rozar tu cintura.
Teníamos catorce años.