Antes de formarnos una opinión deberíamos escuchar las de los que saben de qué hablan. Sobre todo en una época en que no hay escrúpulos para mentir con tal de que sea rentable.
Una cosa es el negocio, cada vez en menos manos, y otra la ciencia que trae como consecuencia unas aplicaciones y no otras.
Una cosa es la apariencia de razonamiento y otra el razonamiento.
Es esperanzador comprobar que los científicos serios existen, aunque no tengan los titulares ni los grandes altavoces, porque no se plegan a los intereses de los nuevos señores feudales.
IA, IA, IA... son las vocales del rebuzno.